[ENTREVISTA] Milovan Mirosevic y su vuelta a San Carlos: “Era el momento que había soñado”

Con más de seis mil hinchas coreando su nombre, el ídolo cruzado regresó a las canchas tras casi un año de inactividad. “Estaba nervioso, pero se dio todo como esperaba”, confiesa el Milo.

Por: Maximiliano Cárdenas Valle

“¡Ohh, dale Milovan, Milovan!”, se oía en cada rincón del Estadio San Carlos de Apoquindo en el duelo que disputaba Universidad Católica frente a O’Higgins. El marcador era favorable 3-2 para La Franja y los cánticos eran más fuertes a cada minuto. La gente quería ver en cancha nuevamente a su ídolo, ese mismo que desde los ocho años conoce San Carlos Apoquindo y que cuando salía de los entrenamientos en sus tiempos de juvenil se quedaba mirando a Néstor Gorosito.

El cariño que siente el hincha por Milovan Mirosevic es incondicional. Es más, cuando fue presentado en su regreso, a mediados de 2016, los fanáticos fueron en masa a la Fortaleza Cruzada para recibirlo como si fuera una verdadera estrella mundial. “Había harta expectación y yo estaba un poco nervioso, me sorprendió la gente que fue. Gracias a los hinchas, en gran parte, se pudo producir mi retorno”, reconoce el volante.

La reacción del público es entendible, puesto que el Milo ha sido una parte importante en la historia de nuestro Club, en especial en el Siglo XXI, ganando cinco títulos con la camiseta de sus amores. “Cuando jugaba en Unión Española, me iban a ver con la camiseta de la UC. Era una sensación rara, era como si me dijeran: ‘Milo, ¿cuándo vas a volver?’”, confiesa.

Contra O’Higgins volviste a las canchas después de casi un año de inactividad. ¿Cómo fue ese momento en que Mario te llama para ingresar?

“Estaba nervioso, pero escuchaba a la gente y sabía que era el momento que había soñado cuando firmé mi contrato, mi objetivo máximo se estaba cumpliendo. Además, justo era el aniversario del Club. Se dio todo como esperaba y quedé satisfecho”.

Además, participaste en un gol. ¿Están vivas las ganas de volver a convertir?

“Por supuesto. Esa es otra de las cosas que me encantaría hacer. Siempre es importante anotar, no más importante que el equipo gane, pero los objetivos generales van acompañados de un logro personal que todos los futbolistas tenemos”.

¿Qué significó para ti regresar a la UC después de dos años fuera de la institución?

“Fue muy significativo, porque no lo esperaba. Cuando se dio la posibilidad, independiente de que llegaba lesionado, lo tomé como un desafío, quise aprovechar esta oportunidad y estoy contento acá”.

El proceso de recuperación

¿Cómo viviste el proceso de recuperación de tu lesión? Fue larga y se prolongó por un tiempo más.

“Cuando llegué, sabía los tiempos que necesitaba para volver y eso me mantenía enfocado y tranquilo, luego me recuperé, pero me volvió a pasar lo mismo a principio de año, fue un momento difícil, no estaba preparado para recibir una noticia así. Ahí me armé de paciencia y fui inteligente en no apurarme más de la cuenta”.

El respaldo de Mario Salas fue grande, ya que te esperó hasta tu recuperación.

“Desde un primer momento, Mario me dijo ‘tómalo con calma y recupérate bien. Lo único que te pido es que seas competitivo, que tengas ganas de entrar y pelees un puesto, pero primero es la recuperación’. Me sentí apoyado y eso fue un incentivo para poner más ganas para volver”.

¿Cómo viviste el bicampeonato del 2016?

“Lo viví de una manera diferente, pero me sentí muy parte del grupo. Pude ver todos los partidos de cerca, sufrí un poco y disfruté el equipo. El plantel alcanzó un grado de madurez que no había alcanzado en el primer torneo del año pasado, pero en el segundo se vio un grupo maduro, daba gusto verlos jugar”.

¿Con qué camarín te encontraste en tu vuelta a Universidad Católica?

“Desde el primer momento que llegue al camarín volví a sentirme igual a cómo me sentía antes de irme. Me encontré con un plantel conformado y que se llevaban muy bien. Existe una mezcla de competitividad interior con camaradería, algo muy difícil de tener en los equipos. Para mí fue fácil volver, pero cualquiera que hubiese llegado habría sentido lo mismo”.

¿Cómo se vive ese vestuario que une a jugadores experimentados con jóvenes?

“Somos varios jugadores más grandes y tratamos de llevar al grupo a tomar decisiones generales, cosa que ellos no comprenden mucho. Católica es un club formador, los jóvenes tienen que tener un lugar importante y la historia así lo demuestra. Si uno revisa los campeonatos obtenidos, tiene mucho que ver con mezclar jugadores de experiencia y jóvenes, es la característica de la institución. Después depende de cada chico cuántas ganas tiene de ser jugador de la UC, esto es un privilegio y es difícil de conseguir”.

¿Alguno te ha dicho cosas como “yo te admiraba cuando niño”?

“Sí, a los más grandes nos lanzan tallas, algunos todavía no nacían cuando yo debute, imagínate. A veces miramos partidos del pasado y decimos ‘yo jugué con este” y los más chicos quizás no los conocen. A Franco (Costanzo), Cristián (Álvarez) y al Tanque (Silva) nos molestan. Igualmente, al ser más experimentados, ellos te miran más. Yo hacía lo mismo a su edad, uno tiene más responsabilidad por ser el ejemplo”.

Una vida cruzada

Para ti, ¿qué es Universidad Católica?

“Forma parte importante en mi vida, un equipo que me marcó para siempre. La UC fue donde me crié, no solo futbolísticamente, sino que también me inculcó valores, el deporte te entrega muchas cosas y yo tuve el lujo de recibirlas en uno de los mejores lugares que se podía. Estoy orgulloso de ser jugador de fútbol en la institución que me vio nacer”.

Además, has crecido con Cristián Álvarez, uno de tus grandes amigos en el fútbol.

“Él es uno de los amigos que he hecho gracias al fútbol, que se contrapone con otros jugadores que dicen que los amigos se hacen en otra parte y no acá. Yo tengo amigos acá, los he forjado en el camino y Cristián es uno de ellos. Hemos jugado en todos lados juntos desde los 13 años y es una relación especial, va más allá de solo jugar, sino que va por nuestra familia e hijos, es algo lindo que te entrega el fútbol”.

¿Qué tan importante fue haber llegado a ser cadete, ocupar la 10 y ser capitán del plantel?

“Cuando era joven, mi sueño era ese y lo pude cumplir, porque el club me dio las herramientas para hacerlo. Además, mis ganas siempre estuvieron y pude lograrlo, tuve una suerte que no muchos tuvieron, lo disfruto y lo valoro, me siento orgulloso de que haya sido en este equipo”.

Si tuvieras que elegir tu gol más significativo y el más bonito, ¿con cuál te quedas?

“El más significativo fue contra la U en 2010. Ganamos 4-2 e hice dos goles, uno de ellos de penal, que fue importante porque con ese gol ganábamos el partido y apaciguaba la presión que sentía, fue un día mágico. El mejor podría ser el otro gol de ese día, fue de cabeza, aunque también hay uno que le hice a Coquimbo en 2002”.

Pasando al partido contra Atlético Paranaense, ¿cómo analizas lo que será este encuentro?

“Claramente es el partido más importante que nos va quedando. Sabemos del grado de importancia que tiene este partido, ya que determinará si seguiremos en la Copa. No tenemos margen de error, no dependemos de nosotros y lo único que nos sirve es ganar. Los partidos de Copa se ganan con la cabeza también”.

¿Tendrán un ojo en el partido de Flamengo con San Lorenzo?

“Una de las cosas importantes es no mirar para el lado, si bien dependemos de lo que pase allá, primero debemos hacer nuestra tarea. El técnico nos dijo que nos enfoquemos en nuestro trabajo, porque es lo que manejamos”.

También pueden clasificar a la Copa Sudamericana si salen terceros.

“Sí, está esa posibilidad, pero no lo hemos conversado porque queremos lo otro, ese es el objetivo”.

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